Rocío está siempre pendiente de todos

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A Rocío Alfaro Calvo le diagnosticaron hace cuatro años un cáncer. Entonces sólo tenía 38 años y un dolor en la cadera. La ingresaron nada más conocer el resultado de las pruebas, prácticamente de la noche a la mañana.

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Rocío es madre de tres hijos que entonces tenían 10, 8 y 5 años. En ese momento, cuando le diagnosticaron la enfermedad, sus hijos no entendían la carga negativa de esa palabra, “Cáncer”, pero su marido y ella querían explicárselo y que fueran conscientes de la enfermedad de su madre. Así, decía Rocío, “el cáncer entra de una forma natural en sus vidas, es decir, que la fecha de una sesión mía de quimioterapia se convierte en algo tan importante como una cita con el dentista o un examen de francés”.

Rocío nos contaba que dar a la familia la terrible noticia de que te han diagnosticado un cáncer es complicado, “pero también es un momento bonito porque salen las emociones, el cariño… y mejora las relaciones familiares”. Además, aprendes a vivir y desarrollas un gran sentido del humor a pesar de que el miedo a morir existe y está presente durante toda la enfermedad, pero que tiene que desaparecer para que te deje disfrutar.

Para perder ese miedo, o al menos dejarlo a un lado, Rocío nos habló de la importancia de la buena relación con los médicos. En Oncología, nos decía, los médicos tienen una sensibilidad especial, saben tratar al paciente, y también a la familia. Ella nos contó, con la gracia y el arte que le caracteriza, cómo fue desarrollándose la relación con su oncólogo Diego, del hospital Costa del Sol. “Me lo tuve que ganar porque empezaba a ser el hombre de mi vida, la persona que se encarga de ponerme la quimioterapia”, decía.

Rocío vive fijándose metas y cumpliéndolas. Su primera meta fue llegar al día de la Comunión de sus hijas pequeñas, y a partir de ahí ha ido poniéndose otras, y superándolas poco a poco. A ella apenas le ha afectado el cambio de imagen: “es verdad que engordas, que se te cae el pelo… pero lo importante es encontrarte bien contigo misma”.

El cáncer es algo que Rocío no ha elegido, que le ha tocado, como a muchas otras personas, pero la gran lección que nos enseñó es que, a pesar de que no puedes elegir qué cosas te ocurren en la vida, sí puedes elegir cómo vivirlas. Y ella ha decidido vivir siendo feliz. Enhorabuena y gracias por compartir con nosotros tu maravillosa e inspiradora historia, Rocío.

Horas antes de la última edición del año nuestra compañera Charo recibió un mensaje que decía así:

Hola Charo

Me voy a permitir decirte algo sobre Rocío, que es nuestra representante hoy en Ideas en Femenino desde la AECC.

Ella no es muy alta pero es de las personas más GRANDES que conozco. De esa personas generosas de que está pendiente de todo sin que se note. Tú no tienes que decirle cómo estás o lo que sientes porque ella ya lo sabe, y no solo eso, sino que además intenta hacer lo posible para hacer que te sientas mejor.

Ella está enferma, pero los demás siempre son primero. Adora a su marido y a sus niños. Y tiene un don, el don de la palabra, se expresa maravillosamente, es capaz de expresar todos los sentimientos de un modo brillante, enternecedor, cercano y directo; llama a cada cosa por su nombre con una dulzura excepcional.

Es de esas personas de las que te sientes orgullosa de conocer, de ser su amiga. Este es mi sentimiento pero creo que también el de la mayoría de la gente que la conoce.” Rosalía Cortés Vega, amiga de Rocío y voluntaria de AECC Málaga.

Fuente: http://www.ideasenfemenino.es/rocio-esta-siempre-pendiente-de-todos/

Fotografía cortesía de Javier Cebreros Fotografía

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